El arte del mazo4 / 5
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El arte del mazo
Escribe para el desconocido
Tus tarjetas las estudiará alguien que no estuvo en tu cabeza.
Qué y por qué
Cuando escribes un mazo, todas las tarjetas están frente a ti en orden y todo tiene sentido. Pero un estudiante las encuentra de una en una, barajadas, a veces con meses de diferencia, sin memoria de la tarjeta anterior. Una tarjeta que se apoya en sus vecinas —«el verbo de arriba», «como vimos antes»— se desmorona en el momento en que llega sola. Escribe cada tarjeta para que se sostenga completamente por sí sola.
La regla
Cada tarjeta debe tener sentido de forma aislada. Nada de «arriba», «antes» o «la anterior»: el estudiante no lo tendrá.
Mal → bien
Una entrada real del mazo de catálogo World Capitals. Toca una tarjeta para ver su respuesta.
Depende de una tarjeta que el estudiante quizá no ha visto en semanas.
Nombra su propio tema: tiene sentido al llegar sola.
Cuándo se aplica
Cada tarjeta, pero fíjate sobre todo en las tarjetas que escribiste de un tirón sobre un tema: ahí es donde se cuelan «la otra» y «igual que antes». Vuelve a leer cada frente como si fuera la única tarjeta que verás jamás. Si hace referencia a algo que no está en la propia tarjeta, nombra esa cosa de forma explícita.
Lo mismo vale para los pronombres y las abreviaturas: «él», «eso», «esa época» dan por supuesto un contexto que el estudiante no tiene. Deja claro quién y qué.